CHUPANDO METRO
Un conductor del Metro de Madrid ha sido sancionado con un mes de empleo y sueldo por practicar sexo oral con un travesti (no sabemos quien chupó más) en la cabina del convoy que conducía entre las estaciones de Sol y Moncloa de la Línea 3.
El insatisfecho maquinista se negó a pagarle por lo que el travesti y el conductor se pelearon en el andén y la violencia llegó a tal extremo que el conductor llamó al puesto de mando para que enviaran al lugar a guardias jurados (con porras). Durante la trifulca el tren estuvo parado unos minutos en Moncloa, mientras los pasajeros no entendían lo que estaba sucediendo.
El Metro no puede sancionar a este trabajador por lo que hiciera (o le hicieran) dentro de la cabina, ya que no se tiene constancia de lo que ocurrió en su interior (este tipo de trenes no lleva cámaras para grabar lo que ocurre dentro del vagón), pero sí por "introducir" a una persona extraña (y tanto) en el puesto de conducción.
Según el Metro, los pasajeros no corrieron ningún peligro en ningún momento, "pues todos los trenes cuentan con sistemas de protección y conducción automática, que impiden que cualquier “imprevisto” que le suceda al conductor afecte a la seguridad de los viajeros". Lo que yo no entiendo entonces para qué cojones va el maquinista a trabajar si puede quedarse en casa chupando vergas mientras el metro funciona solito.
Ruta Mudéjar ha sabido de fuentes fidedignas que el travelo (ver foto) será próximamente entrevistado en Telecinco (por el culo te la hinco). De momento ya es famoso el reggetón alusivo (la letra no es de Sabina ni de Krahe, pero podría serlo). El conductor, actuamente de baja sicológica, se ha marchado a Alicante donde trabaja de travesti.
Nunca he sentido pasión por los coches, si veo un deportivo siempre pienso ¡qué chulo!, pero la cosa no va a más, puedo admirar sus líneas o su motor, pero siempre pienso que lo importante es su utilidad, sólo sirven para ir a los sitios, más o menos cómodamente todos te llevan un poco más rápido o un poco más despacio. Sin embargo, para mucha gente es una cuestión de status, todos ansían tener el mejor coche posible, aunque tengan que endeudarse para pagarlo. A mí eso sólo me ocurre con las mujeres. Lo único que echo de menos en mi coche es el climatizador ¿adivinais la razón?
Estas próximas elecciones me quedaré en casa, pero la verdad es que esta oferta electoral resulta atrayente. Ya era hora de que algún político se acordara de los verdaderos problemas de los españoles.