El informe forense no acabó de convencer al inspector Manolo Brozero, encargado de la investigación del caso. El honrado y competente policía, especialmente sensibilizado con los casos de violencia de género, decidió abrir una nueva línea de investigación, basada en la hipótesis de un vengativo asesinato gitano, interrogando hábilmente (a ostias, según me informaron los afectados) a todos los gitanos de la redolada sin obtener confesión alguna. Para la policía quedó claro que la nueva línea de investigación quedaba agotada (por falta de gitanos), Fermín se suicidó, caso cerrado.

El seguidista instructor del caso escribió con su brillante prosa poética la misma conclusión en el sumario: Fermín la amaba y era ignorante (como corresponde a todo buen novio o marido) de lo verdaderamente ocurrido aquella noche de infausto recuerdo, no pudo soportar la ausencia y se suicidó. En anotación al margen del folio sumarial dibujó un enorme corazón atravesado por una verga lechosa rodeado de la inscripción D.E.P. Don Fermín Muguruza de Aguirregomezcorta, (afortunadamente al despistado juez se le olvidó borrar la anotación cuando se levantó el secreto sumarial, además ¿cuántos abogados se leen los sumarios?).

Sin embargo, la duda me seguía atormentando: ¿suicidio? ¿alguien lo quitó de en medio? Decidí preguntar a la fuente

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