Un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio, y cuando las razones que la hicieron prometer ya no existen. Cambie el lector la palabra príncipe por persona y obtendrá un bonito ejemplo práctico.
NICOLÁS MAQUIAVELO, EL PRÍNCIPE
Publicado: 05/06/2007 13:39 por rutamudejar en FRAGMENTOS LITERARIOSComentarios Ir a formulario
Millán Astray
Cambie el lector la palabra príncipe por político y las razones por promesas electorales y obtendrá la mierda de democracia que tenemos.
Fecha: 06/06/2007 00:33.
