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VIAJES RUTEROS

Sr. RARO EN RIO DE JANEIRO

Sr. RARO EN RIO DE JANEIRO

Lamentablemente uno tiene que trabajar (teóricamente gracias a la puta manzana que se comió Adán, ¡si por lo menos hubiera sido por follar!), pero siempre hay afortunados que en pleno mes de enero pueden estar en una “praia cheia de garotas”. Nuestro compañero de aventuras Sr. Raro ha marchado a visitar a una amiga bonaeresnse y así como el que no quiere la cosa se ha marcado una escala en Rio de Janeiro. Esta es la primera crónica que me ha enviado vía e-mail desde allende los mares:

 

Recuerdos desde Rio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

llegue ayer y hoy playita, esta noche a explorar

ya te digo!!!!!!

se ve percal pero poco, a ver en la zona de bares, me he pillado un albergue, pero si veo que hay tema ya tengo el apartamento preparadito!!!!

copacabana....ipanema...la garota....y el garrote!!!! fuego!!!!

desde Rio, informando para el rutero

 

SONGKRAN

SONGKRAN

 

Además de en el tema sexual, los thais también nos llevan ventaja en el tiempo, a mediados de abril de nuestro 2008 Tailandia celebró el Nuevo Año 2551. ¡ 543 años más ¡ Todo un viaje en el tiempo y sin envejecer.

El SongKran es el fin de año lunar que se celebra en todo el sudeste asiático. Lo celebran tirándose agua a lo bestia, untándose en la cara una especie de polvos de talco y bebiendo un brebaje llamado whiskey SangSom. No entiendo como les gusta tirarse agua después de sufrir los Tsunamis que de vez en cuando azotan esta parte del planeta, pero son así de divertidos.

Su origen es un ritual de purificación en el que los jóvenes preparan agua perfumada y el primer día del SongKran van a casa de sus mayores para que éstos les rocíen unas gotitas en la cabeza (estilo la ceniza de los católicos) para darles buena suerte en el año nuevo.

En cada calle hay gente aguardándote con toneles de agua esperando a que pases por delante de ellos para chipiarte y decir “Sabadii pi mai ka” (o algo parecido) es decir, Feliz Año Nuevo. Y si eres farang (nuestro guiri en tailandés, creo que viene del inglés foreign) mejor que  sonrías si no quieres que te tiren el cubo por encima. La solución más práctica es  comprarte la pistola de agua más grande que encuentres y disfrutar del día. La gente coge los pick up y se suben atrás familias y peñas de amigos con toneles de agua y van recorriendo la ciudad tirando a todo lo que se mueve. Hasta los bomberos participan abasteciendo la juerga. Chiang Mai es la capital del SongKran, allí todo se concentra en las calles que rodean el canal…y ahí, sálvese quien pueda.

 

QUE ME DESBARATAN EL LADA

QUE ME DESBARATAN EL LADA

 

Una manera barata de moverse por Cuba es alquilar a un lugareño con Lada o Moscovich (los coches americanos son más caros porque consumen más gasolina y además es más fácil que se averíen en medio del viaje) para que te lleve de excursión. Antes de subir conviene acordar recorrido y precio (no se lleven alguna sorpresa). A los cubanos les está prohibido llevar turistas en sus carros privados por lo que como yo soy de color cubano me tocó el privilegio de ir de copiloto con nuestro taxista ilegal, Fidelito (que es un buen chico, según nuestra rentadora o casera). Me tuve que quitar las gafas de sol de marca ya que no es creíble que las lleve un socialista (y también me quité el reloj). Si nos paran los caballitos (los picoletos de tráfico cubanos, en Cuba hay puestos de control del tránsito en todas las carreteras) no habléis, yo diré que sois mis hermanos (allá es muy normal no parecerte a tus hermanos). Y allá que nos dirigimos en el Lada (ver foto) a la granjita Siboney (lugar desde el que partió Fidel en su asalto al cuartel de Moncada y que tiene poco que ver) y a la playa de Siboney, luego fuimos al parque de la prehistoria. A la vuelta de tan largo viaje noté cierta presión abdominal por lo que sugerí una parada y bajé a mear, pero en esto que de repente nos vimos rodeados por un rebaño de vacas que salían de una zona arbolada por un camino que desembocaba en la carretera. ¡Bracea Jose! ¡Bracea! ¡Que me desbaratan el Lada! –me gritaba con desesperación Fidelito, mientras yo me partía la polla braceando con una mano y con la otra sujetándome la pinga en medio de un montón de vacas. ¡Esto es Cuba, chico!

 

EL PARQUE DE LA PREHISTORIA

EL PARQUE DE LA PREHISTORIA

 

Hay un paraje cerca de Santiago de Cuba que recuerda el clásico paisaje que sale en las películas ambientadas en la prehistoria, parece que vaya a asomar un troglodita en cualquier momento. Con buen ojo decidió el gobierno cubano crear allí un parque temático socialista de carácter lúdico, pero educativo. Habría trogloditas, dinosaurios y otros bichos prehistóricos dotados de movimiento e incluso sonido… y lo mejor, bares como los de los picapiedra. Pero todo quedó en un sueño. Cayó el muro de Berlín y los soviéticos abandonaron Cuba a su suerte. Se inició el llamado periodo especial y se restringieron los presupuestos para fiestas. El parque de la prehistoria quedó a medio construir, destartalado, con cuatro dinosaurios sin movimiento y sin sonido y los bares cerrados. Un buen sitio al que ir de picnic. Este es el lugar en el que, según los cubanos chico, se inspiró Spielberg para su película parque jurásico.

 

EL PAT PONG Y SU NIGHT BAZAR (SILOM)

EL PAT PONG Y SU NIGHT BAZAR  (SILOM)

 

Tomamos el bus de la línea que conduce desde el aeropuerto a Silom. Cuando subes a ese bus tienes que decirle a la azafata (cuidado no os emocionéis que puede ser travelo) el hotel donde te alojas ya que Silom es una de las avenidas más grandes de Bankog y es más que kilométrica, así te dejan en la misma puerta. Para nuestro disgusto el hotel que nos habían recomendado estaba completo por lo que tuvimos que andar a buscar otro que estaba a unos 200 metros, había otros más cerca pero o estaban llenos o eran muy caros, en Bangkog lo que sobran son alojamientos, está llena de ellos y los hay para todos los bolsillos.

Para que os hagáis una idea de las dimensiones de esta megaciudad, Bangkog tiene unos 5 millones de habitantes y el transporte no es muy fácil porque es una ciudad de una extensión enorme que siempre está congestionada por lo que hay que plantearse alojarse en distintas zonas para ver todo sin agobiarse con las distancias. El objetivo previsto para el primer día era visitar la zona de Silom donde está la torre Lebua que tiene en su azotea un bar panorámico desde el que hay una vista cojonuda de Bangkog por la noche y el famoso Pat Pong con su no menos famoso night bazar.

Después de cenar no sé donde no me acuerdo qué, ya que comer tampoco es problema en Thailandia, (también sobran restaurantes y puestos ambulantes, otro día hablaré de su gastronomía), nos fuimos a visitar la Lebua Tower. Entramos en el hotel que le da nombre y nos dirigimos al ascensor donde nos cortó el paso un bellezón impresionante que nos explicó que el Sr Raro no podía acceder al bar de la azotea por llevar short, vestimenta inapropiada para tan elegante lugar. Como el short era un pantalón tipo Tintín el Sr Raro resolvió estirarse hacia abajo el pantalón de marras, pero tampoco coló. Como pensábamos volver otro día le pregunté si mi indumentaria era apropiada para volver otro día a lo que la sonriente moza me contestó que yo era wellcome e hizo amago de acompañarme hacia el ascensor, a lo que educadamente me negué en solidaridad con mi amigo Tintín.

Para terminar la noche (aunque en Bangkog como en casi toda Asia empalman las 24 horas y no hay gran diferencia entre la noche y el día, ellos están siempre comprando, vendiendo, comiendo, cocinando o garchando sin parar) marchamos al Pat Pong, conjunto de calles que hicieron famosas los soldados americanos durante la guerra de Vietnam. El centro de estas calles está colapsado por tenderetes del bazar nocturno donde te venden todo lo que te puedas imaginar, desde ropa a relojes, pasando por DVD, obviamente todo son copias (qué se joda la SGAE), siendo la gran estrella de la zona las pelis porno y otros objetos de placer. Entre los tenderetes y los locales porno-eróticos no habrá ni dos metros de distancia, y entre los tenderetes ni eso, siendo una sensación agobiante pasar entre ellos, prácticamente no te dejan andar, todos y todas quieren que entres en su local o que les compres una camiseta o un reloj.

Estas calles, no serán más de seis, están llenas de garitos variados, no cabe uno más, todos de contenido sexual, desde el sado-maso hasta los de espectáculos más o menos porno, pasando por los famosos go-go bar o los garitos de masaje con happy end. Como os podéis imaginar pasamos de las perversiones sexuales, esas se las dejamos a los japoneses, y de los típicos espectáculos de habilidades escrotales con platanitos o pelotitas de ping pong que dejamos para que se calienten las parejas de novios antes del coito y nos dedicamos a husmear por los go-go bar.

 

GO-GO BAR

GO-GO BAR

Como su propio nombre indica en estos locales hay mogollón de go-go girls en bikini o disfraces varios (el de colegiala es el que más se estila) que bailan al ritmo de la música en una plataforma elevada de tamaño XXXL donde hay un mogollón de barras americanas. Alrededor de la plataforma hay reservados donde los clientes (hombres y mujeres, que hay mucha lesbiana) aposentan cómodamente sus nalgas y trasiegan alcoholes variados mientras observan el percal. Las go-go girls tratan de calentar el ambiente con movimientos lascivos y miradas sugerentes, pero como son gente muy educada (hasta que se cabrean) te dejan tranquilo unos minutos para que te sitúes en la escena, observes el panorama y te refresques el gaznate (lo de hidratarse es importante en Thailandia), pero pronto aparecerá una solícita celestina que tratará de colocarte su mercancía haciéndote la inocente pregunta de si te gusta alguna chica. Ante esta tesitura puedes o bien mandarla educadamente a tomar por culo diciéndole que cuando precises sus servicios la llamarás o bien comenzar la negociación amigablemente. L@s thais siempre tratan de divertirse en cualquier situación, por eso es muy importante cuando tratas con ellos hacerles alguna broma y sonreír para que se relajen, nunca has de parecer tenso o enfadado. Por eso en todo caso es mejor darles un poco de cháchara antes de darles puerta de manera simpática con un see you. Mientras el Sr Raro hacía labores de distracción con la celestina yo me dediqué a observar el antro obligándome mi pituitaria a virar la vista hacia mi izquierda, lugar del que venía un intenso olor, eran unos clientes thais (sí, esto no es sólo para turistas) que estaban cocinándose la cena (esto es muy normal en Asia, te sacan un hornillo y tú te haces la cena). En estas estaba cuando el Sr Raro en sus labores de intérprete oficial me despertó informándome de los precios y condiciones del local. Resulta que en estos lares no tienen habitaciones integradas, te tienes que llevar a la nena a tu hotel o a donde te plazca, siempre que pagues previamente el bar tee que es la pasta que se lleva el local y luego a la tía le pagas lo que has negociado con ella. ¡Cómo es posible, un puticlub sin camas! ¡Esto era inconcebible para nuestra mentalidad de puteros de carretera! Ante nuestra cara de asombro e incredulidad ante la inexistencia de camas en el negocio la celestina nos informó de que si queríamos por un incremento en la factura nos podía facilitar cama en un lugar cercano. El incremento no era problema porque en nuestro hotel ya nos avisaron en recepción (llevamos el estigma en la cara) de que si subíamos chicas había que pagar suplemento. Había que decidirse, era tarde y los garitos iban a cerrar, a Sr Raro no le convencía el negocio pero Rutero estaba duro como una roca y no estaba dispuesto a pasar un día sin chingar. Decisión unánime, nos dividimos, nos vemos en el hotel. Rutero ante la duda cierra los ojos y elige la número 36 que parece simpática y le ha traído un pinchito de babosa frita (sabe a rayos). Serán al cambio 40 € (1 €, 50 Bath) por una hora, todo incluido. La chica (no me acuerdo de su nombre, llamémosla Mai) va a cambiarse y sale con ropa de calle (minifalda extracorta) y unos 10 cm menos (cosas de las botas). Salimos del go-go bar y la chica me lleva de la manita (¡qué tierna!) por las calles del Pat Pong hasta un edificio un poco destartalado, subimos unas escaleras y llegamos a una recepción. La lumi paga el habitáculo (como mis manos y mi mente estaban en otras historias no me di cuenta de cuanto le cobraron) y me pregunta si llevo condones, a lo que le contesté que no (en España las putas siempre llevan) razón por la que ella dulcemente me dijo: compra una caja (¿no era todo incluido?). Afortunadamente en la recepción vendían de todo y compré una caja de Durex a precio ridículo. Proseguimos la excusión por unos pasillos enormes hasta el ascensor que nos llevó a nuestra planta (no me acuerdo cuantas plantas había, pero como poco eran ocho y a todo esto, un movimiento de gente por los pasillos de la ostia, y turistas dos o tres, no vi más, y los televisores a todo volumen, costumbres asiáticas para que no se oiga el asunto). Entramos en la habitación (cama enorme, espejos por doquier...) y lo primero que hace es encender la TV y yo se la apago (no me concentro con ruido le digo) fuera ropa (5 cm menos, salió con tacones) y directos a la ducha que no está la cosa para perder el tiempo (mientras ella perdía centímetros yo los ganaba). Como buena asiática te enjabona y esas cosas que os podéis imaginar con chupadita incluida. Tetitas moderadas, culo magnífico. Con estas chiquitas tan ligeras uno se siente como Hulk la agarra en brazos (piel suave y tersa, la temperatura sigue en ascenso) y en volandas directa a la supercama de una hectárea. Me pongo de rodillas y continúa la sesión de mamada (labios carnosos) mientras pienso en donde cojones he dejado los condones. ¡No me jodas, si hay condones en la mesita! Allá que los agarro, pero ella me para en seco y me dice ¡No esos condones chinos son una mierda!, utiliza los que has comprado (profesional, sin duda estoy en buenas manos... y mejor boca, succiona de miedo aunque no maneja igual la lengua). Y allá que va el primero, Mai se pone encima con decisión y se encaja la polla suavemente como quien se pone un guante, la tía estaba caliente y la polla rozaba por todos los lados, buenas sensaciones, se mueve de cojón con un ritmo cansino que me excita todavía más. Posturas variadas y alguna inverosímil para alguien limitadito como yo (esta es la ventaja que para mí tienen las asiáticas bajitas). No trabaja por detrás (vaya por dios, debería haberlo preguntado), salta a la vista. Acabada la faena hay que ir a la ducha (sin problemas hay una pila de toallas limpias todas dentro de un plástico precintado). Estoy que me salgo, a por el segundo, el exceso emocional me juega una mala pasada, polvo misionero demasiado breve para mi costumbre, en cinco minutos me corro vivo. Tras breve conversación (mi nivel de inglés está bajo cero) y algún que otro jueguecito erótico festivo decidí pasar a la acción e ir a por el tercero, estoy decidido a terminar la caja (sólo lleva tres). ¡No! Antes de follar ¡ducha! ¡Hasta los cojones de ducharme! Un minuto de ducha y a chingar. Como era de esperar el que da primero da dos veces, al principio Mai lo cogió con muchas ganas y tiró como en el primero, pero cuando se dio cuenta que aquello se alargaba en exceso y su chocho empezaba a sufrir las consecuencias del esfuerzo pidió la postura del perrito que es más descansada a ver si el pesado este se corre de una puta vez. ¡Magnífica corrida! Relax total. Al acabar ya os podéis imaginar lo que ocurrió. ¡Ducha! Una vez en la calle me dijo de tomar una copa en una especie de pub discoteca que había en los bajos del edificio, un poco de reaggeton y bye bye que me voy para mi hotel. Como era bastante tarde y no tenía muy claro donde estaba nuestro hotel, salí a la avenida y pillé un taxi. Indiqué al taxista el hotel al que quería ir, pero éste no lo conocía, y yo tampoco sabía la dirección (previsor que es uno, en Bankog a las 5 de la mañana y no sé donde estoy) por lo que le dije ¡lléveme a Silom! A lo que el taxista me contestó ¡Estamos en Silom! Cojonudo, siga recto y cuando vea el hotel le digo que pare. En esto que el taxista inicia la marcha y al minuto le suena el móvil, lo agarra el pibito y contesta la llamada (como no sé thai no tengo ni puta idea de lo que le dijo) y va el cachondo (debía ser de Sevilla) y me pasa el móvil diciéndome “habla con ella”. Yo flipaba. Le digo en español “Qué pasa tronca” y la tía “bla, bla, bla” toda cabreada y el taxista a carcajada limpia… total que le digo “I dont understand” y le cuelgo. Afortunadamente ya veo el hotel “stop”….  A dormir que ha sido una noche dura.

 

LA RUTA SE VA A THAILANDIA: EL VUELO

LA RUTA SE VA A THAILANDIA: EL VUELO

Hace tiempo que mis lectores reclaman que me deje de politiquerios y vuelva a mis esencias blogueras, los burdeles y los viajes de placer. Dejaré los burdeles para más adelante y comenzaré contando algo del último viaje rutero por tierras del sudeste asiático (por fascículos, claro). El inicio del viaje fue bastante prometedor ya que las azafatas de tierra de Qatar Airways son rusas de buen ver. Una vez en el avión la cosa cambió bastante a peor, casi todas eran chinitas muy delgadas y sin tetitas para poder moverse con soltura por los estrechos pasillos, y la fabulosa comida prometida en internet era bastante peor en directo, aunque mejor que la que suelen poner en los aviones. Visto lo visto acerté al no elegir el pollo, pues tenía pinta de tener gripe, pero la ternera tampoco estaba muy allá, así que como medida de protesta pedí una cerveza con alcohol ¡qué se joda mahoma!

Arrivados a Doha (capital de Qatar) pasamos el control de inmigración, ahí estaban las únicas qatarís sin burkha que vimos, todas gordas de cojones con un enorme moño recogido con el pañuelo islámico y una gorra de plato encima ¡para verlas! De ahí pasamos a la zona de transfer a la espera de embarcar rumbo Bankog, allí estuvimos dando vuelta por las tiendas, todas muy lujosas pero con precios por las nubes, un reloj TAG Hauer 2.187 €, ese mismo reloj, pero en falso, me lo compré en BKK por 10 €. En las tiendas las dependientas son asiáticas, todas buenísimas. Aunque no os lo creáis aquí también se puede comprar alcohol, de hecho una de las botellas estrella era el brandy Fundador con un expositor para él solito, como en el súper de debajo de casa. Resulta curioso ver a estas moras podridas de pasta con sus burkhas de lujo con pedrería incrustada, tacones de vértigo y bolso Loewe al hombro y detrás el criado filipino cargando las bolsas de la compra. En cuanto al resto del vuelo, poco que contar, salimos al aeropuerto y se va acercando gente que te quiere timar, conseguimos encontrar la parada del bus: SILOM nos espera.

 

LÁSTIMA QUE TERMINÓ

LÁSTIMA QUE TERMINÓ

 

Todo se acaba. Espectaculares fuegos artificiales dieron la puntilla a la Expooo. Resumen satisfactorio, buenos conciertos en general (salvo Bob Dylan que debería ser jubilado inmediatamente y el amigo Calamaro que estuvo como el orto), buena comida en México (esa tostada con base de mayonesa y salmón con puerro frito y aguacate) y Uruguay (buen bife, sí señor), la cerveza lituana, el espectáculo total del Hombre Vertiente y esas azafatas argentinas (sin olvidar Austria, Polonia y la ya clásica Rusia) que han sido de lo mejorcito de la Expooo por su simpatía y belleza (las del pabellón de España también eran simpáticas, pero las eligió un ciego, y sin palpar) junto con el Acuario (que permanece en la ciudad), el pabellón del Caribe donde después de pasar por una tormenta tropical te podías tomar un mojito escuchando auténtica percusión caribeña y algunas de las instalaciones artísticas de las que hablaré en otra ocasión con más detenimiento. En cuanto a los pabellones mejor no hablar ya que lo más espectacular en contenido, según la garrulada, ha sido esta mierda que afortunadamente no he visto y para la que se hacían horas de cola, el mejor y más bonito pabellón El Faro de iniciativas ciudadanas, del cual os pongo una fotico, hecho con barro y paja en plan barato y que por dentro resulta espectacular sin tener nada que envidiar a los edificios que nos venden a precio de cojón, como el pabellón puente. Pero para bonita la fachada del pabellón de África tanto de noche como de día. He dicho.

LA OTRA CARA DE BEIJING 2008

LA OTRA CARA DE BEIJING 2008

 

Es asunto suficientemente probado que la avaricia del ser humano no tiene límite alguno. China ha dado un gran salto en veinte años, pasando de una sociedad tradicional a otra basada en lo ultramoderno. Para ello los dirigentes chinos no han dudado en destruir la tradicional ciudad china conformada por barrios encerrados en un recinto amurallado, llamados hutong, para construir la nueva China, en este caso el nuevo Pekín. Tampoco han dudado en expulsar a las personas que en ellos vivían dándoles únicamente a cambio un poco más de miseria. En la época previa a Mao en los hutong vivían las familias más burguesas de Pekín, especialmente funcionarios. Mao les obligó a compartir sus amplias casas con otras familias, por eso en los hutong actualmente viven hacinadas las personas más humildes. Como podéis observar en las fotos el método de destrucción es el occidental tradicional, primero se echa a la gente por motivos de degradación urbana, luego se valla con una bonita valla azúl, se derriba y se construye un bonito edificio de 30 plantas.

 

Tampoco buena parte de los canales que surcan Pekín se han librado de la especulación inmobiliaria. Lo que queda lo utilizan como atractivo turístico ¿cuánto tiempo durarán? No mucho, el malentendido progreso chino es voraz y nadie va a levantar la voz por ello, en China protestar sale caro.

CRÓNICA SUBTERRÁNEA: BEIJING 08

CRÓNICA SUBTERRÁNEA: BEIJING 08

 

Hola amiguitos, Ruta Mudéjar informa desde Pekín. Nos hallamos en Beijing cubriendo (informativamente hablando) los JJOO y aprovechando la estancia hemos decidido probar alguna de las excelencias de la cocina china, responsable de los éxitos de los atletas chinos, porque como todo el mundo sabe los chinos no se dopan, sólo comen sangre de tortuga: ¿SERPIENTE o SAPO o TORTUGA? Creo que pediré serpiente, el doping chino.

VAMOS AL MERCADO

VAMOS AL MERCADO

SELECCIONAMOS LOS MEJORES EJEMPLARES

SELECCIONAMOS LOS MEJORES EJEMPLARES

PÓNGAME UN KILO

PÓNGAME UN KILO

 

 

Una vez elegida la más gordita se procede al sacrificio

BUSCAMOS UN BUEN RESTAURANTE

BUSCAMOS UN BUEN RESTAURANTE

 

¿Está buena la chinita? ¿eh?

Y ESTE ES EL APETITOSO RESULTADO

Y ESTE ES EL APETITOSO RESULTADO

 

Crujiente y sabrosa... uhnmmm!!

¿UNA COPITA?

¿UNA COPITA?

 

No hay buena comida sin un buen postre. Con estas comidas tan indigestas no me extraña que los realizadores de la televisión china sean tan malos, repiten lo que les sale de la polla, enfocan a las titis, eligen los planos que les da la gana... De los comentaristas de TVE ya ni hablo, muchos no conocen ni las reglas. ¡Patéticos!

¿Cómo sobrevivir?

¿Cómo sobrevivir?

 

Confucionismo y taoísmo nacieron en la época del ocaso de la dinastía Chou, en el período de los reinos guerreros, cuando China se desmembraba en terribles guerras. Las personas viven aterradas y atormentadas por el mañana, se plantean la pregunta de cómo sobrevivir. Esa es la pregunta fundamental a la que trata de responder el pensamiento chino, tal vez la filosofía más práctica que el mundo haya conocido. La filosofía china rara vez se interna en las esferas de la trascendencia, sino que intenta proporcionar al hombre corriente consejos que le ayuden a sobrellevar el mundo cruel en el que vive. En este punto divergen los caminos de Confucio y Lao Tse, cada uno da una respuesta a la pregunta capital ¿cómo sobrevivir?

Confucio dice: la persona nace en el seno de una sociedad, luego tiene una serie de obligaciones. Las más importantes son, cumplir las órdenes del poder y obedecer a los padres, respetar a los antepasados y a la tradición, observar las reglas de urbanidad, someterse al orden imperante y desaprobar todo intento de introducir cambios. El hombre de Confucio es un ser leal y humilde frente al poder, si cumples celosa y obedientemente sus órdenes, sobrevivirás.

Lao Tse dice: el fundador del taoísmo aconseja mantenerse al margen de todo, nada es eterno, así que no te ates a nada. Todo lo que existe perecerá, así que míralo por encima del hombro, mantén la distancia, no intentes ser alguien, aspirar a algo, poseer algo. Actúa por medio del no actuar, tu fuerza radica en tu debilidad y tu impotencia, tu sabiduría son tu ingenuidad y tu ignorancia. Si quieres sobrevivir conviértete en alguien inútil, innecesario. Sé un ermitaño interior, conténtate con un cuenco de arroz y un sorbo de agua. Libérate de la arrogancia y la codicia, libérate de la costumbre de adular y de las aspiraciones desmesuradas. Todo esto te hace daño. Y lo más importante, observa el tao. El tao no se puede definir, significa camino, y observar el tao consiste en no abandonar el camino, seguirlo a donde lleve.

El confucionismo es una filosofía del poder, de funcionarios, de una estructura, del orden y de la posición de firmes.

El taoísmo es una filosofía de aquellos sabios que se han negado a participar en el juego y no pretenden sino ser parte de la indiferente naturaleza.

En cierto sentido, confucionismo y taoísmo son escuelas éticas que proponen diferentes estrategias de supervivencia, pero tienen un denominador común, que es la exhortación a la humildad. Resulta curioso que más o menos por la misma época y también en Asia nazca otro centro de pensamiento que recomienda exactamente lo mismo: el budismo, pero esa es otra historia.

¿Ju, Tao o Fo?

¿Ju, Tao o Fo?

 

Cuando paseo por las calles de Shanghai y a cada momento me cruzo con un chino, me pregunto si es confuciano, taoísta o budista, o sea, si pertenece a la escuela Ju, Tao o Fo. Pero esta pregunta resulta confusa y no aborda el quid de la cuestión. Pues la gran fuerza del pensamiento chino radica en su elástico y conciliador sincretismo, en hacer confluir en una sola corriente toda una serie de tendencias, posturas y actitudes, con la proeza de que en esa convergencia no se han perdido la sustancia de ninguna de las escuelas. Dependiendo de la situación, el contexto y las circunstancias del individuo se apodera de él ya el elemento confuciano, ya el taoísta, ya el budista (no son religiones en el sentido europeo ya que desconocen la noción de Dios), pues nada está fijado de una vez para siempre, nada está atado, cerrado y sellado. Para sobrevivir, el chino puede ser un obediente cumplidor de órdenes. Mostrarse humilde por fuera, pero por dentro conservar su propio yo, ser inaccesible e independiente.

LA GRAN MURALLA CHINA

LA GRAN MURALLA CHINA

 

La Gran Muralla, una de las maravillas del mundo, una construcción única, casi mítica y, en cierto sentido, incomprensible. Los chinos la fueron construyendo con interrupciones a lo largo de dos mil años. Empezaron en una época en que estaban vivos Buda y Heródoto, y todavía trabajaban en ella cuando en Europa ya creaban sus obras Leonardo da Vinci, Tiziano y Johann Sebastian Bach.

Hay disparidad de números en lo tocante a la longitud de la muralla: desde tres mil kilómetros hasta diez mil. Se debe a que no existe una única Gran Muralla: son varias. Fueron levantadas en épocas diferentes, en lugares diferentes y con diferentes materiales. Tenían una cosa en común: en cuanto una nueva dinastía llegaba al poder, enseguida empezaba la construcción de la Gran Muralla.

Los chinos construyeron la muralla para defenderse de las invasiones..... Con todo, la Gran Muralla no es más que un símbolo de un país que durante milenios fue un país de muros. Si bien la Gran Muralla sólo marcaba la frontera norte del imperio, también se alzaban murallas entre regiones y entre barrios. Defendían ciudades y aldeas, puentes y desfiladeros. Protegían palacios, templos y ferias. Los muros rodeaban casas particulares, separando un vecino de otro, una familia de otra. Y si partimos del supuesto de que los chinos levantaron murallas durante miles de años obtendremos un saldo de cientos de millones de horas gastadas en construir murallas, horas que se habrían podido emplear en cosas tan útiles como leer o aprender un oficio. He aquí por donde escapa la energía del mundo. ¡Cuán irracional! ¡Cuán inútil!

La Gran Muralla, una muralla-fortaleza que se alarga miles de kilómetros a través de cordilleras vacías y deshabitadas, una muralla objeto de orgullo, una de las maravillas del mundo, es al mismo tiempo prueba de la debilidad y aberración humanas, de un enorme error cometido por la historia, que condenó a la gente de esta parte del planeta a la incapacidad para entenderse, para convocar una reunión donde todos juntos se plantearan como emplear con provecho el ingenio y las energías acumuladas de las personas.

Tal cosa resultaba una quimera, pues la primera reacción ante cualquier amago de problema era otra bien distinta: levantar una muralla. Encerrarse, separarse.

Pero la muralla no sirve sólo para defenderse. Al tiempo que protege permite controlar lo que sucede en el interior. Controlamos quién entra y quién sale, hacemos preguntas, comprobamos la validez de los pasaportes... Así que la muralla es a la vez escudo y trampa, mampara y jaula. Su peor característica es que engendra en mucha gente la actitud de defensor de la muralla, crea una manera de pensar en la que todo está atravesado por la muralla que divide el mundo en malo e inferior: el de fuera, y bueno y superior: el de dentro.

Se sube a la Gran Muralla por una de las abandonadas torres. La gigantesca construcción, erizada de macizos torreones y almenas, es tan ancha que por su cima pueden caminar hombro con hombro incluso diez personas. La muralla se extiende serpenteando hasta el infinito, cada una de sus puntas se pierde entre bosques y montañas. El lugar está desierto, no se ve ni un alma, el viento pugna por arrancarnos la cabeza. Ver todo esto, tocar piedras acarreadas siglos ha por hombres que se caían de agotamiento, ¿para qué? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué utilidad?

Viajes con Herodoto (Ryszard Kapuscinski)