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SANTORAL

CORREO PARROQUIAL

CORREO PARROQUIAL

De todas formas y para que iberKaKa vea que no tengo mal corazón voy a darles una idea que puede solucionar sus problemas con la morosidad. Ayer también sonó el telefonillo, ¿sí? y una voz varonil y decidida contesta: ¡Correo Parroquial!, a lo que yo de manera no menos autoritaria le digo: ¡Échelo al buzón de la propaganda!, y le cuelgo. Cuando bajé a la calle, en mi buzón tenía el correo parroquial (aunque tú no les abras siempre hay alguien que les abre, décima ley de Murphy). El correo parroquial consistía en un folletito que rezaba (¡Nunca mejor dicho!) ¿No necesita protección? ¿No necesita amparo?: La Medalla Milagrosa de la Virgen de Fátima (como no he encontrado fotos de la susodicha Virgen os pongo una foto de Wanda Nara que también es virgen a su manera). Por el excepcional precio promocional de 4,95 € le protege para siempre ¡Olvídese de pagar primas anuales! ¡Mucho mejor que cualquier seguro! Voy a pedir una medallita y se la regalaré al director de mi oficina de iberKaKa.

LAS NIÑAS DE LA HOJA PARROQUIAL

LAS NIÑAS DE LA HOJA PARROQUIAL

 

Estaba tumbado en el sofá curando un catarro de puta madre, en esto que sonó el telefonillo, me levanté crujiéndome los riñones jurando en arameo ¿quién cojones será? Una femenina voz infantil dice repartir la hoja parroquial.

Echadlas al buzón de la propaganda, -contesto.

- No que ahí nos han dicho que no, dice la dulce vocecilla

- que nos ha dicho el señor párroco que tiene que ser en los buzones de dentro, -confirma otra vocecilla infantil por detrás.

- ¡Manda huevos con el proselitismo!, pensé en mi interior

A todo esto, sin dejarme tiempo a razonar con tan tiernas vocecillas, contestó otro vecino, ¡hola! ¡Me habéis pillado dentro de la ducha! No esperé la respuesta de las niñas de la hoja parroquial -, que como vulgares repartidores de propaganda llamaron a varios vecinos,- y colgué el telefonillo, supuse que eran amiguitas del vecino y volví al plácido sofá. Cuando bajé a tirar la basura por la noche me encontré la hoja parroquial en el buzón, pero al salir a la calle vi con satisfacción un buen puñado de hojas parroquiales en el buzón de la publicidad y pensé: ¡Todavía hay esperanza para la salvación de las niñas de la hoja parroquial!

SORPRENDENTE CONVERSIÓN

SORPRENDENTE CONVERSIÓN

 

Creía andar curado de espantos cuando Durruti (a partir de ahora San Durruti) confesó haber vuelto a sus orígenes en la pila bautismal. Ante mis espantados ojos confesó haber decidido hacer un curso de homologación de su idoneidad católica al objeto de poder dar clases en colegios concertados ¿os imagináis a Durruti impartiendo clases de religión en Jesuitas? ¡Vendiéndose al diablo por un corrusco de pan!. De ahí a apostatar a la asignatura de educación para la ciudadanía va un paso.

Por si fuera poco la conversión de San Durruti al nacionalcatolicismo, resulta que el otro día recibo un sms de Salam avisándome de su retiro espiritual hasta nuevo aviso a un monasterio burgalés bajo la advocación del dulce nombre de maría. Ahora entiendo su silencio y cara de póker cuando delante de él afeé a Durruti su conversión al enemigo, ¡ya se mascaba la traición!. Ahora el amigo Salam estará comiendo morcilla de Burgos en el monasterio (no aclara el sms si es de frailes o monjas), aunque para él no será mayor problema ya que de todos son conocidas sus experiencias con la huerta. 

Últimamente, entre el Euribor y estos amigos no gano para disgustos. Esto es un Sindiós, coño!!.