HISTORIA DE TRES AMIGOS
LA VIGENCIA DEL ANARQUISMO
UN PUEBLO EN ARMAS
BORIS VIAN - EL DESERTOR
El gran polifacético Boris Vian escribió esta canción contra la guerra de Argelia. Creo que sobran las palabras, disfrutad.
Monsieur le Président Señor Presidente
Je vous fais une lettre le escribo una carta
Que vous lirez peut-être que puede leer
Si vous avez le temps si tiene tiempo
Je viens de recevoir Acabo de recibir
Mes papiers militaires mis papeles militares
Pour partir à la guerre para partir a la guerra (Argelia)
Avant mercredi soir antes del miércoles por la tarde
Monsieur le Président Señor Presidente
Je ne veux pas la faire no quiero hacerla
Je ne suis pas sur terre no estoy en la tierra
Pour tuer des pauvres gens para matar unas pobres gentes
C'est pas pour vous fâcher no es para enfadarle
Il faut que je vous dise es preciso que se lo diga
Ma décision est prise mi decisión está tomada
Je m'en vais déserter yo voy a desertar
Depuis que je suis né Desde que nací
J'ai vu mourir mon père he visto morir a mi padre
J'ai vu partir mes frères he visto partir a mis hermanos
Et pleurer mes enfants y llorar a mis niños
Ma mère a tant souffert Mi madre ha sufrido tanto
Elle est dedans sa tombe que ella está dentro de su tumba
Et se moque des bombes y se mofa de las bombas
Et se moque des vers y se mofa de los gusanos
Quand j'étais prisonnier Cuando yo estaba prisionero
On m'a volé ma femme me birlaron a mi mujer
On m'a volé mon âme me birlaron mi alma
Et tout mon cher passé y todo mi querido pasado
Demain de bon matin Mañana temprano
Je fermerai ma porte cerraré mi puerta
Au nez des années mortes en las narices de los años muertos
J'irai sur les chemins Iré sobre los caminos
Je mendierai ma vie mendigaré mi vida
Sur les routes de France por las carreteras de Francia
De Bretagne en Provence de Bretaña a Provenza
Et je dirai aux gens: y diré a las gentes:
Refusez d'obéir negaros a obedecer
Refusez de la faire negaros a hacerla
N'allez pas à la guerre no vayáis a la guerra
Refusez de partir negaros a partir
S'il faut donner son sang Si es preciso dar su sangre
Allez donner le vôtre id a dar la vuestra
Vous êtes bon apôtre sois un buen apóstol
Monsieur le Président señor Presidente
Si vous me poursuivez Si me perseguís
Prévenez vos gendarmes advertid a vuestros gendarmes
Que je n'aurai pas d'armes que yo no tendré armas
Et qu'ils pourront tirer y que ellos podrán disparar
PLATAFORMA MICHEL HOUELLEBECQ
Corrí las cortinas y me tumbé en la cama. Lo raro es que me dormí de inmediato, y soñé con una morita que bailaba en el metro. Se agarraba al pilar central, como las go-go girls. Se cubría los pechos con una minúscula cinta de algodón, que empezó a quitarse despacio. Cuando se la quitó del todo, sonrió; tenía los pechos llenos, redondos y morenos, magníficos. Entonces se lamió los dedos y se acarició los pezones. Y luego me puso una mano en el pantalón, me abrió la bragueta, me sacó el sexo y empezó a sacudírmelo. La gente pasaba a nuestro alrededor, bajaba en las estaciones. Ella se puso a cuatro patas en el suelo y se levantó la minifalda; n llevaba nada debajo. Tenía una vulva acogedora, rodeada de vello muy negro, como un regalo; empecé a penetrarla. El metro estaba bastante lleno, pero nadie nos prestaba atención. Todo aquello era inverosímil. Era un sueño hambriento, el sueño ridículo de un hombre maduro.
Me cogió los huevos en la palma de una mano, y me acarició la polla con la palma de la otra mano. Yo me tumbé de espaldas y me abandoné a la caricia. El movimiento de su palma se volvió más rápido, y sentí que la sangre me afluía al sexo. Cuando la tuve dura ella se sentó sobre mí y se la hundió de golpe. Crucé las manos sobre sus riñones; me sentía invulnerable. Ella empezó a mover la pelvis con breves sacudidas, cada vez más excitada; yo separé los muslos para penetrarla más a fondo. El placer era intenso, casi embriagador; yo respiraba muy despacio para controlarme, me sentía reconciliado. Ella se tumbó sobre mí y frotó vivamente su pubis contra el mío, lanzando grititos de placer; yo subí las manos y le acaricié la nuca. Cuando llegó al orgasmo se quedó quieta, dejó escapar un largo jadeo y se derrumbó sobre mi pecho. Yo seguía dentro de ella, sentía las contracciones de su vagina. Ella tuvo otro orgasmo, una contracción muy profunda que venía del interior. La abracé con fuerza y eyaculé con un grito. Ella se quedó quieta, con la cabeza en mi pecho, durante unos diez minutos; después se levantó y me propuso que nos diéramos una ducha.
2046
Maravillosa película, mixtura de Blade Runner con Casablanca, con una banda sonora emotiva, puro espectáculo para el disfrute de los sentidos. Me emociona la guitarra de Elíades Ochoa, la voz de María Callas cantando Casta Diva de la ópera Norma de Bellini o la electrónica onírica de Human League, todo bajo el envoltorio sensual y poético del imaginario de Wong, pura heroína en vena. Apaguen las luces, un vaso de vino y sueñen…