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El inventor ateniense Dédalo fue desterrado a Creta donde entró a trabajar para el rey Minos. Pasifae, esposa del rey Minos, que era un poco flojo en la cama, se enamoró perdidamente de Tauro que, como su propio nombre indica era un toro y estaba como un ídem. Pasifae pidió ayuda (bajo precio) a Dédalo para ser cubierta por Tauro sin que nadie se enterara, salvo ella claro. Dédalo construyó una vaca de madera para el desahogo de Tauro (no había suficientes vacas en Creta). El truco radicaba en que la vaca estaba hueca por dentro y allí se colocaba Pasifae para ser envergada por Tauro. Fruto de estas relaciones Pasifae quedó preñada. Cuando llegó el momento del alumbramiento Pasifae no pudo dar el cambiazo, por lo que Minos cogió un gran cabreo ya que el parecido del bebé y Tauro era evidente. Ordenó a Dédalo construir un gran laberinto donde encerrar al pobre Minotauro que ninguna culpa tenía. Una vez terminado mando encerrar en el laberinto a Dédalo (por traidor), a su hijo Ícaro (por ser hijo de traidor) y al Minotauro huérfano (Pasifae fue arrojada al mar desde un acantilado y con Tauro hicieron unos chorizos de puta madre).

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