Parece ser que, según confesión de Fermín ante el juez instructor del caso, don Policarpo Galán, después de este episodio se fraguó una sorprendente y estrecha amistad entre el custodio y la gitana. Dolores acudía con frecuencia inusitada a afanar hierros a la chatarrería Melitón donde era capturada por el cruel cancerbero que la dejaba escapar tras la correspondiente compensación (me ahorro los detalles, aunque el sumario es prolijo en ellos) con unos hierros de botín para disimular ante la familia de la interfecta el verdadero objetivo del allanamiento. ¿Surgió el amor?. No hay más declaraciones del sospechoso en el sumario, ya que, unas semanas después de la desaparición de Dolores, Fermín, desesperado por la ausencia del diario ordeño oral se precipitó al vacío desde el viaducto. ¿Venganza gitana?. El resultado de la autopsia efectuada por el Doctor Forense Don Julio Gila (superviviente de clínica Cobos) fue claro, diez litros de pacharán en sangre, ciego de amor se lanzó al vacío con el tricornio puesto, en el cuerpo no había señales de violencia, el impacto borró las posibles pruebas (el tricornio se lo quedó el doctor). El informe forense no acabó de convencer al inspector Brozero, encargado de la investigación del caso..... (Continuará)

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