La Leyenda de la Ciudad Sin Nombre reune por sí sola todas y cada una de las razones por las que me gusta el cine. Cuenta una historia trufada de otras historias más, magnífico guión, magnífica interpretación de Lee Marvin (que se come la pantalla) y Clint Eastwood haciendo de sí mismo, grandes personajes secundarios, canciones... Es un canto a la libertad y a la amistad. Esta película la hemos visto todos de pequeños y a todos nos gustó por la historieta aparente que cuenta de la búsqueda del oro, pero.... hay mucho más, codicia, religión, amor, moralidad, alcohol... hombres huyendo de las leyes de los hombres. Auténticos libertarios, auténticos hombres.
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Armando
Una película genial.
De entre todas sus perlas destaco una, cuándo subastan a la mujer no deseada del mormón para que el comprador se case con ella, gana la puja Lee Marvin completamente borracho. Como todos los que se casan no sabía lo que hacía.
De entre todas sus perlas destaco una, cuándo subastan a la mujer no deseada del mormón para que el comprador se case con ella, gana la puja Lee Marvin completamente borracho. Como todos los que se casan no sabía lo que hacía.
Fecha: 24/05/2007 04:56.
ACRATADOR
"Hay dos tipos de hombre: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna. Soy un ex-ciudadano de ninguna parte. Echo de menos mi hogar".
Lee Marvin
Lee Marvin
Fecha: 24/05/2007 12:38.
kaizen
Ciertas las palabras del Sr. Administrador. Es una gran película por su guión, interpretaciones, por ser efectivamente un canto a la amistad y a la libertad...
La subasta, la decisión de ir a secuestrar a las prostitutas y la formación del trío que pivota sobre Jean Seberg son escenas de un surrealismo y una provocación extraordinarias.
Quizás alguna canción menos (aunque la estrella errante sea fantástica).
Otro diálogo genial:
"- Debería leer la Biblia, señor Rumson.
- Ya he leído la Biblia, señora Fenty.
- ¿Y no le animó a dejar la bebida?
- No, pero frenó mi interés por la lectura".
La subasta, la decisión de ir a secuestrar a las prostitutas y la formación del trío que pivota sobre Jean Seberg son escenas de un surrealismo y una provocación extraordinarias.
Quizás alguna canción menos (aunque la estrella errante sea fantástica).
Otro diálogo genial:
"- Debería leer la Biblia, señor Rumson.
- Ya he leído la Biblia, señora Fenty.
- ¿Y no le animó a dejar la bebida?
- No, pero frenó mi interés por la lectura".
Fecha: 29/10/2007 03:27.
