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rutamudejar

Ahora viene lo más difícil, pedir la comida: aquí nadie habla inglés, y por señas es todavía más difícil, aunque parezca increíble. La carta está en chino y aunque aquí la costumbre es poner fotos de todo, en esta carta no hay fotos de casi nada. Estamos perdidos. Al final conseguimos (después de haber intentado hablar con casi toda la plantilla del restaurante) que una camarera nos conforme una especie de menú degustación.

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