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HIPONATES
Uno de los grandes centros de la cultura griega en el siglo VI a.c. fue Éfeso, célebre por su espléndido templo de Artemisa, protectora de la ciudad, por la cantidad de túnicas que llevaban sus mujeres (que, sin embargo, por lo que decían las malas lenguas, no bastaban para protegerles la virtud), y por sus poetas. Entre estos últimos estaba el agresivo y sarcástico Hiponates, a quien se deben las primeras sátiras. Éste era cojo, raquítico y tuerto. No tuvo suerte en amores y se vengó de ello diciendo que la mujer da al hombre solamente dos días de felicidad: cuando se casa y aquel en que le deja viudo. Se befó de todos sus conciudadanos, desde los más ilustres hasta los más oscuros, pero luego les compensó suicidándose en medio del general alborozo. (Indro Montanelli, Historia de los griegos).EL ARTE DE LA CONFUSIÓN SEGÚN HIPONATES

Hace poco tiempo asistí a la inauguración de una exposición, Pata Gallo y Caligrama, sobre las tendencias artísticas en la Zaragoza de los ochenta (autobombo y autocontemplación a veces justificada y otras no). Siempre que entro en un museo o exposición me hago la misma pregunta. ¿Todo esto es arte? Obviamente no. ¿Quién decide que esto es una obra de arte y eso no? Detrás de toda exposición hay personas e intereses, económicos o políticos, culturales o periodísticos, críticos o acríticos, y, a veces, cosas peores, como las amistades o enemistades de unos u otros. Pero me queda claro que como espectador crítico no aborregado, igual que el lector, he de descubrir las erratas, desde mis limitados conocimientos, porque en toda exposición hay obras de arte y obras de artesanía, e incluso obras de mierda.
¿Qué diferencia al artista del artesano?
En primer lugar, el artesano destaca por su instinto gremial, mientras que el instinto individualista del artista denota su genio. A veces las inauguraciones parecen reuniones gremiales, lo importante es estar representado o al menos estar presente porque da la sensación de que el que no está no es o es un marginado asocial. Pero lo verdaderamente importante es la obra, la obra va más allá, reclama su propia independencia. El espectador se detiene sólo ante la obra que le impacta, disfruta (o no) contemplándola, pero reflexiona sobre el mensaje… y en ese momento, en un gesto instintivo, gira su cabeza para averiguar el nombre del autor y la técnica. Quizás sea por ello que dos de las mejores obras de la exposición carezcan de autor, nominativamente hablando claro, no tienen etiqueta, quizás no la necesiten. Quizás ese autor que ha creado un personaje de sí mismo tenga las cosas tan claras como para dejar que su obra respire libremente, como las aves que abandonan el nido en cuanto pueden volar. Quizás ese autor no desee ser vendido y reconocido gremialmente, porque ese autor es un verdadero artista con instinto gatuno, mientras que el artesano busca el cobijo del rebaño o la palmada del amo.
En segundo lugar, el artesano domina la técnica y mediante su habilidad y la dedicación de ciertas horas de trabajo produce artesanía. El artista también domina la técnica, pero no aplica tiempo a la obra, a diferencia del artesano el artista aplica genio. El genio individual y único, que no se puede transmitir gremialmente, puesto que es connatural al artista. En la obra de arte el concepto trabajo es relativo, una obra de arte puede ser producto de pocas o muchas horas de trabajo, según el mayor o menor dominio que tenga el artista de la técnica o el tamaño de la obra, pero lo que verdaderamente importa es el genio, genio que intuye el espectador.
En tercer lugar, el arte trasciende más allá. La artesanía es un mero arte decorativo, tiene que ser bella por definición, si no es bella no es nada. El arte, sin embargo, no tiene porqué ser bello, ¿Es bello el grito de Munch? ¿Es bello el perro de Goya? Quizás no sean bellos, pero nadie duda de que son obras de arte. La obra de arte puede ser hasta fea, incluso horrible. Hay artistas que han hecho de lo grotesco un arte. El arte debe provocar reflexión, azotar conciencias dormidas. También puede ser bello, erótico, incluso pornográfico ¿por qué no?
En cuarto y último lugar, el comercio. La artesanía tiene intrínsecamente valor comercial en función de la cantidad, a tanto el cuadro grande y a tanto el pequeño, la gente lo compra según el tamaño de su pared. La obra de arte puede ser comercializada, como todo, pero su valor va más allá, su precio sólo es una mera convención. El auténtico artista no pinta para vender, pinta lo que le sale de las entrañas y le importa una mierda que su obra se venda o no, de hecho hay muchos pintores que han muerto en la miseria. Esto no quiere decir que no haya habido, incluso haya en la actualidad, auténticos pintores con éxito comercial, incluso obras geniales que se han pintado por encargo, pero en todos estos casos el pintor ha conseguido que trascienda su genio.
Tras este largo paréntesis, decir que la exposición Pata Gallo y Caligrama es correcta aunque irregular a mi juicio. La mayor parte del espacio expositivo la ocupan unos cuadros enormes de Abraín, me parece muy bueno el titulado Hombre con conos, el resto, a mi entender sólo ocupan espacio. La parte ocupada por los carteles y cuadros en la línea del arte pop y del cómic me parecen casi todos muy interesantes (los colores siempre me han fascinado) y representativos de la época. Sorprende gratamente por su originalidad la escultura perruna que podéis ver en la foto. Hay salas dedicadas prácticamente por entero a la autocontemplación (fotos enormes de los pintores y del local y reproducción de críticas de los periódicos, que dudo que alguien que haya visitado la exposición se haya detenido a leer, e incluso un ping ball que debía estar en el bar de Caligrama y otras cosas más que realmente sobran) gratuita e injustificada de los pintores y del local de Caligrama, más cuando se trata de un espacio expositivo sufragado con dinero público. Otra parte de la exposición de la que se podía haber prescindido es la dedicada a postales, libros y hasta gafitas de plástico, puro coleccionismo nostálgico y chovinista para enseñar en casa a las visitas, pero que en una exposición de arte sobran. En resumen, una exposición sobreactuada donde podemos admirar una quincena de auténticas obras de arte y todo lo demás…. pata pollo.VIDEO INSTALACIÓN GOYESCA
Ruta Mudéjar continua con su colección de arte moderno, especializada en jóvenes talentos.
Autor: Francisco de Goya y Lucientes
Obra: LA OVEJA NEGRA: CONDENADA POR DIFERENTE
Serie: Los Disparates
Soporte: video digital
Precio: La voluntad
COLECCIÓN FUTURE ARTIST
RUTA MUDÉJAR inicia su colección de arte conceptual con la adquisición de un cuadro del famoso pintor aragonés M.A. Encuentra. El cuadro titulado "Rojos Agresivos" ha sido tasado por su autor en un valor aproximado de 6000 Euros (sin IVA). Los interesados en la adquisición de la obra pueden dirigir sus propuestas a rutamudejar@hotmail.com. Actualmente el cuadro se halla expuesto en el cuarto de baño de Don Arquímedes Molina, justo enfrente de la taza del vater para deleite del propietario y de sus ilustres visitas.
