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Durmió tres horas. Cuando despertó volvía a encontrarse en plena forma, y tenía una erección. La frustración sexual crea en el hombre una angustia que se manifiesta en una crispación violenta, localizada a nivel del estómago; el esperma parece subir hacia el bajo vientre y lanzar tentáculos hacia el pecho. El órgano mismo está dolorido, siempre caliente, y rezuma un poco. No se había masturbado desde el domingo; puede que fuera un error. Según el último mito de Occidente, el sexo era para practicarlo; algo posible, algo que había que hacer. Se puso un bañador, metió unos preservativos en la mochila con un gesto que le arrancó una carcajada. Durante años había llevado preservativos encima a todas horas, y nunca le habían servido de nada; las putas siempre tenían.

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