
Después de todo, todo ha sido nada
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito !todo! Y el eco dice !nada!
Grito !nada! Y el eco dice !todo!
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
Manolo
Cuando se muere las células empiezan a desintegrarse minutos después del último aliento y liberan enzimas que destruyen los tejidos. Las bacterias se multiplican de forma explosiva en los intestinos y se desplazan hacia el resto de los órganos a través de las arterias. El cuerpo pasa del verde al morado, y por ùltimo al negro. Durante la descomposición de los músculos y las vísceras, de la grasa y los nervios, se forman gases que inflan el cuerpo hasta tres veces su tamaño. Las uñas se desprenden, la piel se separa de la carne y se arruga. Lo que queda del ser humano se pudre...¿Eso es la nada?
Fecha: 29/06/2007 04:41.
Gecé
Los versos de José Hierro me han evocado otros de José María Valverde que hablaba de la fugacidad de la belleza simbolizada en las rosas: "Mas qué importa morir cuando se ha sido, ¡y tanto!". Creo que son el contrapunto perfecto (quizás más esperanzado) al poema de José Hierro traído a colación por el moderador.
Por lo demás, Manolo, efectivamente, ésa es la nada del no creyente. De todos modos, un adagio latino dice que: "Mors omnia solvit", la muerte lo resuelve todo. O lo soluciona, según queramos verlo.
Fecha: 03/07/2007 17:23.