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OSTRACISMO

OSTRACISMO

El ostracismo es un sistema de autodefensa de las instituciones democráticas que fue inventado por Clístenes. Cada miembro de la Asamblea Popular podía inscribir en una pizarra el nombre del ciudadano que, según él, constituyese una amenaza para el Estado. Si esta anónima denuncia venía avalada por tres mil colegas, el denunciado se veía mandado al destierro por diez años sin necesidad de un proceso que depurase sus culpas. Este sistema, aparentemente injusto y basado en el olfato, fue aplicado sabiamente por los atenienses. Tan sabiamente que hicieron blanco del mismo al inventor del método.

Un día en que el presidente de la Asamblea preguntó rutinariamente: ¿Se halla entre vosotros alguno que consideréis peligroso para el Estado?, algunas voces respondieron: Clístenes. La denuncia reunió los tres mil sufragios exigidos por la Ley, con lo que el inventor del ostracismo fue ostracizado por aquel pueblo al que había devuelto la libertad y que, con sabia ingratitud, la usó para librarse del que se había vuelto un tirano.

Yo creo que este método daría buenos resultados prácticos en nuestro país, más de uno pensaría más en el pueblo que en el partido.

Más cruel fue lo que le ocurrió a Arístides, llamado “El Justo”, que fue discípulo y amigo de Clístenes. Su enemigo político Temístocles, brillante orador y hombre político de recursos inversamente proporcionales a los escrúpulos, propuso el ostracismo para Arístides. Los motivos de ello los expresó con claridad un ciudadano analfabeto que el día de la votación se dirigió a Aristídes, sin saber quien era éste, para rogarle que inscribiese en la pizarra su aprobación a la propuesta de Temístocles.

¿Por qué quieres mandar al exilio a Arístides? ¿Te ha hecho algo?, le preguntó Arístides.

No me ha hecho nada –respondió el ciudadano-, pero no puedo aguantar más oírle llamar “El Justo”. ¡Me ha roto los cascos con su justicia!

Arístides sonrióse de tanto rencor, típico de la mediocridad, e inscribió el voto de aquel hombre contra él.

Creo que nuestra actual democracia podría verse bien retratada en la anécdota de Temístocles contra Arístides, actualmente la mayoría de la población ve la política como si de un partido de fútbol se tratara, yo soy de este equipo y me da igual cómo gane y lo que haga, lo importante es que manden “los míos”. Es por esa y por otras razones que votaré en blanco en las próximas elecciones, me sobran los motivos. 

El texto en negrita pertenece a “Historia de los griegos” de Indro Montanelli. La viñeta es de “El Roto” y la foto es del Internet ese que está lleno de guarrerías

3 comentarios

kmylo -

votar es darle sentido a quienes osan de darte tus derechos, y tus deberes, en un sistema que poco o nada te tiene en cuenta.

Rutero -

No creo q el pensmiento del pastor César Vidal coincida con la línea editorial de este blog

Gecé -

Por un momento creí que César Vidal se había metido a colaborador del blog: "Corría el año... Sin ánimo de ser exhaustivo..." ¡Qué susto!