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Hace tiempo que mis lectores reclaman que me deje de politiquerios y vuelva a mis esencias blogueras, los burdeles y los viajes de placer. Dejaré los burdeles para más adelante y comenzaré contando algo del último viaje rutero por tierras del sudeste asiático (por fascículos, claro). El inicio del viaje fue bastante prometedor ya que las azafatas de tierra de Qatar Airways son rusas de buen ver. Una vez en el avión la cosa cambió bastante a peor, casi todas eran chinitas muy delgadas y sin tetitas para poder moverse con soltura por los estrechos pasillos, y la fabulosa comida prometida en internet era bastante peor en directo, aunque mejor que la que suelen poner en los aviones. Visto lo visto acerté al no elegir el pollo, pues tenía pinta de tener gripe, pero la ternera tampoco estaba muy allá, así que como medida de protesta pedí una cerveza con alcohol ¡qué se joda mahoma!

Arrivados a Doha (capital de Qatar) pasamos el control de inmigración, ahí estaban las únicas qatarís sin burkha que vimos, todas gordas de cojones con un enorme moño recogido con el pañuelo islámico y una gorra de plato encima ¡para verlas! De ahí pasamos a la zona de transfer a la espera de embarcar rumbo Bankog, allí estuvimos dando vuelta por las tiendas, todas muy lujosas pero con precios por las nubes, un reloj TAG Hauer 2.187 €, ese mismo reloj, pero en falso, me lo compré en BKK por 10 €. En las tiendas las dependientas son asiáticas, todas buenísimas. Aunque no os lo creáis aquí también se puede comprar alcohol, de hecho una de las botellas estrella era el brandy Fundador con un expositor para él solito, como en el súper de debajo de casa. Resulta curioso ver a estas moras podridas de pasta con sus burkhas de lujo con pedrería incrustada, tacones de vértigo y bolso Loewe al hombro y detrás el criado filipino cargando las bolsas de la compra. En cuanto al resto del vuelo, poco que contar, salimos al aeropuerto y se va acercando gente que te quiere timar, conseguimos encontrar la parada del bus: SILOM nos espera.

 

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gravatar.comGecé

Sé por experiencia que a la hora de montar un modelo de butaca en un autobús es determinante que los asientos tenga el menor grosor posible para que quepa alguna fila más de asientos. Cuanto más delgado el respaldo y más corto el asiento, mayor cabida. Supongo que las azafatas orientales se escogerán también por cuestiones ergonómicas. ¿Nos imaginamos a una maggiorata felliniana por un pasillo de avión sirviendo zumos y cafés? Es que no cabría...

Fecha: 31/10/2008 18:42.


Durruti

Sr administrador, me alegro que por fin haga caso a sus fieles lectores y empiece de una vez su relato asiático, pero, se deje de detalles, a la postre interesantes, y valla directo al barro que es al fin y al cabo lo que sus entregados lectores esperan, o por lo menos escriba de tres en tres capítulos. Saludos y gracias. SALUD

Fecha: 02/11/2008 17:30.


Rutero

Ya sabe vuesa merced que las buenas faenas se hacen a fuego lento

Fecha: 03/11/2008 09:14.


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