ME VOY A ROBAR

Publicado: 24/07/2008 11:01 por rutamudejar en Contra Todos
20080724110709-ladron1.jpg

 

"Un libro sobre el despilfarro político se convierte en fenómeno social, en Italia".

Una casta, como dice el título de un libro de dos periodistas del Corriere della Sera que está barriendo las ventas en Italia. ‘La casta’, de Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo, 20 ediciones en un mes, simplemente ha recopilado de forma demoledora las cifras y datos de los gastos de la política.

Un senador cobra unos 12.000 euros al mes. Va gratis en tren, avión y barco, por las autopistas y también al cine. Las dos cámaras del Parlamento son dos agujeros negros que devoran dinero sin rendir cuentas a nadie. Hay un equipo de peluqueros que tocan a uno por ocho senadores y doce diputados. El bar del Senado, un edificio que por alguna razón gasta más agua que toda la ciudad del Vaticano, emplea a 80 personas con un presupuesto que en el mercado serviría para contratar a 200 camareros. El sueldo de un diputado se ha multiplicado por seis desde 1948, en términos reales y contando el efecto de la inflación.

Y son tantos... El Parlamento italiano, uno de los más grandes de todo Occidente, se compone de 1.000 escaños -630 de diputados y 333 de senadores-, lo que genera unos gastos colosales, y no sólo por los abultados sueldos que perciben sus ocupantes. Sólo en papel higiénico sus señorías gastan ¡al día! 848,5 euros diarios, según denuncia en su página web (www.francarame.it ) la senadora Franca Rame, miembro del partido La Italia de los Valores y, para más señas, esposa del premio Nobel Darío Fo. Por no hablar de los dos millones de euros en comilonas que al año se dan los representantes del pueblo transalpino a cuenta del erario público -comer en el restaurante del Parlamento les cuesta a sus señorías sólo 7,65 euros- o de los 4,6 millones de euros que anualmente le cuestan al Estado en concepto de servicios de limpieza, lavandería y desinfectación (sic).

Comentarios  Ir a formulario

Rutero

Los italianos son los europarlamentarios mejor pagados: unos 35.000 euros al mes. El doble de ingleses y alemanes. Cuatro veces más que los españoles.
Los partidos reciben una generosa financiación, pese a que en un referéndum de 1993, en pleno cabreo nacional por los escándalos de ‘Manos Limpias’, el 90% de los votantes aprobaron abolirla. Pero la casta se inventó el reembolso por gastos electorales.
Por ejemplo, al Partido de los Jubilados, fundado en 1999 por el mítico Fatuzzi (por cierto, entonces tenía 42 años), que recibe 180 veces más de lo que gasta en la campaña. Todo vale con tal de meter el cazo en la cosa pública. El comisario para la emergencia hídrica de Calabria (5.000 euros al mes) se sacó de la manga una comisión de diez tipos, entre ellos una florista, un amigo jugador de baloncesto y demás conocidos. Menos mal que, al menos, había un ingeniero.
Los asesores externos son otro pozo sin fondo. En 2004 se contaron 146.000 expertos en algo. Algunos para cosas muy curiosas, como el estudio sobre “itinerarios gastronómicos del pescado azul” de la Región Emilia. O el famoso caso del ministro de Justicia de Berlusconi, Roberto Castelli, que pese a la gruesa plantilla del ministerio al llegar se vio en la necesidad de echar mano de un nuevo experto en “construcción penitenciaria”. Un amigo suyo. ¿Currículum? Comercio de pescado fresco y congelado. Le renovó siete veces el contrato. En total, unos 200.000 euros.
Calabria, 2001. El parlamento regional aprueba por unanimidad una ley para poder crear grupos parlamentarios de una sola persona.
Al año siguiente había 12. Cada uno con derecho a sede, a 5.000 euros para gastos y a contratar 3 colaboradores. Al final salieron 86 personas con 4.000 euros al mes. La mayoría, parientes. Hubo escándalo, pero en 2005, hacía falta más gente: 200 enchufados más. Familiares por doquier. O el repetido escándalo anual del Columbus Day, el día del descubrimiento de América, en el que mastodónticas delegaciones de las regiones del sur viajan a Nueva York a los actos conmemorativos. La excursión de Campania la componían 160 personas, que costaron más de 600.000 euros, la mitad pagados con fondos europeos para “proyectos operativos regionales”.
El presidente de la República es uno de esos jefes de Estado que no pintan mucho, y es improbable que el lector sea capaz de recordar más de dos o tres desde la posguerra, pero en cambio esta institución cuesta cuatro veces más que la Reina de Inglaterra. Tiene el doble de personal que el Elíseo francés. Entre ellos, artesanos de todo tipo, 59 frente a los 15 de Buckingham, como dos imprescindibles relojeros y seis restauradores de tapices. En el otro extremo, en el último escalón, están por ejemplo las circunscripciones municipales de Palermo. Un total de ocho, cada una con un parlamentino de 15 consejeros y presidente, que se lleva más de 4.000 euros y tiene coche oficial con chofer. Cobran por sesión, por cualquier motivo. Como sucedió en un pueblo cercano a Nápoles, para debatir si Plutón es un planeta.
"Aviones del Estado que, según los documentos, vuelan 37 horas diarias, siempre dispuestos para llevar a ministros, diputados y senadores a cualquier fiesta privada, aunque sea en París; edificios parlamentarios alquilados para albergar cuadras de caballos; reembolsos electorales de los partidos 180 veces superiores al dinero realmente gastado; una administración inútil que crece imparablemente año tras año y que, en algunos casos, ha multiplicado por trece sus efectivos y gastos; gobernadores provinciales italianos que gastan en relaciones públicas doce veces más que el presidente de la República de Alemania; el alcalde de un pueblo de 91 habitantes que se ha adjudicado un sueldo igual al que cobra el alcalde de una ciudad de 250.000 habitantes; y una batería de anécdotas verídicas y comprobadas que reflejan el abuso del poder, el esperpento de una clase política despilfarradora e inútil casi tan costosa como la Administración de los Estados Unidos, preñada de coches oficiales, pisos gratuitos y corrupción a raudales
Todos ellos circulan en imponentes automóviles de lujo conducidos por un chofer con gorra: en Italia, de hecho, el número de coches oficiales asciende a 574.215 vehículos, frente a los 73.000 que se cuentan en Estados Unidos o los 44.000 que hay en España. Y si declaran que en el recinto del Parlamento han perdido o les han robado pongamos que una cartera de piel de cocodrilo, no tienen más que presentar la factura de que han comprado una nueva para que les sea reintegrado inmediata e íntegramente el importe pagado.
Pero también los ex parlamentarios salen por un ojo de la cara: exactamente, por 187 millones de euros anuales. Eso es lo que le cuesta al Estado la pensión de jubilación -vitalicia, irrenunciable, acumulable a otras y que varía entre los 3.108 y los 9.014 euros mensuales- de los cerca de 2.000 ex parlamentarios que se cuentan en Italia, a pesar de que algunos han ejercido como tales sólo durante un breve periodo.
Ahí está por ejemplo el director de cine Franco Zefirelli, quien, tras haber servido a la patria como senador durante cinco años en las filas de Forza Italia, se embolsa al mes una pensión de 4.725 euros, a sumar a lo que gana como profesional artístico. O Luciano Benetton, dueño del imperio que lleva su nombre y uno de los hombres más ricos de Italia, quien tras desempeñar el cargo de senador por dos años cobra hoy 3.108 euros al mes en calidad de parlamentario retirado.

Fecha: 24/07/2008 11:05.


gravatar.comGecé

España es un pálido reflejo de Italia, un político de allí decía que aquí: "Manca finezza".

Fecha: 24/07/2008 21:39.


Salam

Es normal que gasten tanto papel higiénico. Tienen mucha mierda que limpiarse.

Fecha: 26/07/2008 16:07.


Añadir un comentario



No será mostrado.