
Castro debería plantearse muchas cosas acerca de los extremos a los que está llevando a su pueblo. Lo mejor de viajar a Cuba es conocer al cubano auténtico, a esa gente que se ha quedado en la estacada por el colapso económico, social y moral de un sistema imposible y que ahora luchan por sobrevivir en el día a día, con la poca dignidad que les han dejado. Tengo la sensación de que parte del país es pura mierda, pero creo que ya lo era antes del triunfo de la revolución, quizás la revolución haya cambiado poco del alma cubana. Un ejemplo de la dignidad cubana en el día a día es su capacidad para inventar los artilugios más insospechados con las cuatro cosas que tienen. En una casa de Morón donde nos alojamos encontramos una ducha con calentador de agua incorporado, adjunto foto.
